En toda obra hay un tramo invisible: el que va entre el edificio terminado y el primer día que se usa. En ese tramo no hay vigas, hay listas. Todo lo que la obra necesita para dejar de ser cascarón y empezar a servir.
Ese tramo es donde vivimos.
Ese tramo casi siempre se rompe. Las constructoras saben construir. Los proveedores venden un rubro. Nadie quiere asumir el riesgo entero.
Nosotros sí.
Empezamos en 2023 con una biblioteca en Huancayo. Hoy equipamos colegios, centros de salud e institutos completos, y trabajamos con constructoras de obras de alto volumen.
No queremos ser los más grandes. Queremos que ninguna obra que tocamos quede a medias.
Construir es de constructoras.
Equipar es de CARLAM.